Silvia Zorraquín

19 de Abril al 9 de Mayo - Arroyo Exposiciones

Arroyo 834 - Buenos Aires, Argentina

 

"LO DIÁFANO"

Es importante saber que existe una Escuela de Buenos Aires, en materia de artes plásticas, como existe un Ècole de París y un New York School. Ello no significa que se trate de estilos prevalentes como no lo son Picasso o Matisse, Polock o Hopper, en las respectivas escuelas.

Nuestra escuela tiene antecedente en la generación que nos precede. Así, en cuestión de acuarela, pienso en Jorge Larco y hoy entre otros maestros en Guillermo Roux.

Hay diversos modos de abordar la acuarela. Uno de los más nobles es aquel en el que el pigmento colorístico surge al compás del agua; esto es, podemos ver como la mancha se extiende sobre el papel, tan solo que el resultado es algo más que una mancha, algo que no se puede retocar. Esta suerte de alquimia es la que practica Silvia Zorraquín.

Es evidente que esta espontaneidad requiere una rara pericia; algo que ha llevado a Silvia muchos años de tesonera labor en la tradición de Josefina Nazar, discípula de Spilimbergo y Centurión, a la práctica del dibujo con Aurelio Macchi y a volcarse a la acuarela con Daniel Salaverría, Bau-Beau de Secondigné y Ernesto Pesce.

Lo logrado por Silvia Zorraquín nos dice de su tesón y de su capacidad de disciplina pero sabemos que lo que "Natura non da, Salamanca non presta".

Hacía falta pues ese ingrediente que se llama talento que debe acompañar al más dotado carácter. Paisajes, figuras, en todos y cada uno de sus trabajos asoma una exquisita sensibilidad acompañada de una clara inteligencia.

Recorrer una muestra de las acuarelas de Silvia Zorraquín es darse el gusto estético con una sana alegría espiritual.

Rafael Squirru, 2004